Azul Cobalto
En la quietud del cielo, la paloma permanecía suspendida en el cable eléctrico, siendo testigo del mundo. Su Soledad no la incomodaba; al contrario, encontraba paz en la espera, aguardando las señales del viento como un preludio a su próximo vuelo. Los susurros secretos del viento parecían compartir historias que solo las aves comprenden. La paloma, absorbía cada palabra invisible que el viento le contaba. Pero ese momento antes de emprender vuelo que resonaba con serenidad, también albergaba temor. El despliegue de sus alas, representaba un salto hacia lo desconocido. Era el instante antes de la libertad, cuando el cielo llamaba y las alas tenían que abrirse, para lanzarse al vuelo, confiando en que las corrientes del viento la guiarían a nuevos horizontes. Así, en ese equilibrio entre la seguridad y la aventura, la valentía y el terror, atravesó dos mundos, un océano y miles de cielos azul cobalto.